lunes, 24 de agosto de 2015

Crónicas de la aliaza rebelde de A Lanzada (IV)

Antes de empezar a escribir una pequeña reflexión: Ya llevamos un mes de partida y ésta lleva buen ritmo. Esperamos que a vosotros, lectores de éste blog os esté gustando tanto como a nosotros que la jugamos.

Hoy, penúltimo día de Leo, del año 832 de la era de Piscis, en la Alianza de A Lanzada, nuestros magi decidieron investigar el asunto del demonio arrasa-cultivos.

¿Seguro que es un demonio?
Al llegar al lugar y comenzar a hacer pesquisas en la taberna local, se enteraron de que una disputa entre dos haciendas vecinas era el origen del entuerto. Se encontraron ambas fincas, de gran extensión, enfrentadas en el camino al monte local. Decidieron ir a una de las fincas, en dónde el dueño, un terrateniente afanoso que no tenía miedo de mancharse las manos de tierra, les mostró las tierras dañadas, cuya mitad había sido quemada, arruinada y expoliada a lo largo de varios días. Echaba la culpa a sus primos que vivían frente a su domicilio y justificaba la acción por envidia ante el trabajo y la buena cosecha. La anciana madre del noble, anciana y senil, describió a la criatura y su costumbre de bailar entre fuego en el campo. Fuego creado por sus pezuñas cabrías. Pronto nuestros protagonistas descubrieron que era un sátiro, del reino de fae y que ese comportamiento no era nada normal, descubriendo además que el fuego era de origen demoníaco y feérico al mismo tiempo. 

Fueron entonces a la otra finca, de mayor extensión que la primera pero de mucha menor producción y peor cuidada. Allí les recibieron de mucha peor forma, llegando casi a las armas. Finalmente, la señora de la casa, muy señorita y con aversión a las tareas, les explicó la misma historia de traiciones familiares entre primos; culpando a su primo, del estropicio. El asunto les llevó a hablar de temas sobre herencias, la dama les comunicó que su primo había intentado casarse con ella y finalmente sobre el actual esposo de la dama, su mayordomo, del que estaba embarazada.
Tras unas rondas de exploración por la finca (igualmente quemada y expoliada), el rastro mágico apuntaba al esposo de la dama, quien descubrieron que era un sátiro y sospechaban estaba endemoniado. Registraron toda la casa con permiso del señor y la señora y encontraron un papiro en la mesilla de noche de ésta que a simple vista parecía un simple conjuro de fertilidad pero en realidad era un conjuro de endemoniamiento.
Así pues esa tarde (habían llegado al pueblo muy temprano) tras comer hicieron un ritual en la amplia buhardilla de la casa de la dama, un círculo de protección contra demonios amplificado por la magia mercuriana. Al entrar la noche, llevaron al señor allí y efectivamente estaba endemoniado, por lo que se pasaron dicha noche haciendo un poderoso exorcismo.
Al día siguiente detectaron que efectivamente la dama estaba embarazada pero que el niño también estaba endemoniado, por lo que también le exorcizaron. 
Quedando la dama y su marido muy contentos, prometieron a los magi que se casarían por todo lo alto y que invitarían al vecino primo a ser el padrino de boda y bautizo, así como a limar sus asperezas para reunir a la familia nuevamente.
Cuando preguntaron a la dama quién le había dado ése pergamino, ésta describió a la mesonera de la alianza de Duresca, Dona Galinda.
Finalmente, volvieron a la Alianza de A Lanzada con el pergamino y un peón de vis regalo del sátiro.

Noticias en la alianza:

Al norte del finis-terrae, en la costa de una pequeña ermita a San Andrés, en la zona de Teixido, se ha hundido recientemente un barco, no hay supervivientes. 


Las reservas de agua de la alianza se están salinizando por motivs desconocidos.

Hace un mes de la fundación de la alianza, por lo que es necesario renovar el ritual de aegis de la alianza.
Rumores:

Hay un claro de hadas en el bosque cercano a la alianza, cuyo dominio tienen en disputa con el propio pueblo de A Lanzada. En dicho claro podría haber una fuente de vis Terram.

Varias personas del pueblo de A Lanzada han visto por la noche una inusual concentración de almas en pena vagando por el mar, en dirección Norte.